¿Se están preparando a poner de nuevo en marcha la máquina de la falsificación?

Publicado en 4 de septiembre de 2010
El 2 de septiembre el Ministro de asuntos exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, visitó Polonia y estuvo en contacto con su homólogo polaco Radoslav Sicorski. Entre otras cosas, S.Lavrov dijo que “el presidente Dmitri Medvédev se ha encargado personalmente de la investigación del caso de Katyn” y añadió que “el presidente ordenó que se dieran a la publicidad más documentos y este trabajo está ya en proceso” sin dar más explicaciones.
La noticia llega poco después de las revelaciones de V.Ilyuhin, un ex fiscal y diputado del Partido Comunista de la Federación Rusa, sobre el mecanismo de falsificación de documentos que estaban en los archivos de Rusia con el fin de distorsionar los dirigentes de la URSS y del Partido Comunista de los Bolcheviques en la II Guerra Mundial. Este tema fue planteado por V.Ilyuhin desde el parlamento ruso, la Duma Estatal; sin embargo hasta ahora no ha recibido ninguna respuesta formal de parte de los líderes rusos.
Después de las declaraciones de Lavrov desde Polonia nos preguntamos si los dirigentes rusos y el propio Presidente Medvédev intentan poner en marcha de nuevo la máquina de falsificación de los documentos históricos para justificar la versión sobre los acontecimientos en Katyn que primero fue presentada por Goebbels.
Todo es posible después de la premiación del director polaco A. Vaida, quien transfirió a la gran pantalla la versión nazi de los acontecimientos.
Las declaraciones de Lavrov coincidieron con el esfuerzo del capital ruso a entrar en Polonia para ganar mayor parte del mercado en la UE mientras al mismo tiempo los capitalistas de Polonia basándose en la “Carta de la Energía” de la UE tratan de beneficiarse de los gasoductos de la empresa rusa “Gazprom”, en la parte que atraviesa el territorio de Polonia.
Nos preguntamos:
¿Cuánto tiempo seguirá a exponerse el liderazgo ruso para lograr los objetivos económicos y políticos del capital?
¿Cuándo va a tocar fondo este declive que incluso alimenta la histeria anticomunista y antisoviética en la UE, la OSCE, el Consejo de Europa y las demás “instituciones” donde nociones anticomunistas y memoranda surgen unos tras otros?
¿No alimenta la postura de Rusia ante esta operación una corriente anticomunista amplia que al final funciona como “bumerán” dadas las reivindicaciones económicas que exigen los países Bálticos de Rusia por la supuesta “ocupación soviética”?
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